Ya estamos casi mitad de año y para mí estos casi 6 meses han pasado muy rápido y han estado llenos de nuevos desafíos.
Partimos el año con una remodelación que nos tuvo trabajando de manera remota gran parte de los meses de Enero, Febrero y parte de Marzo, a veces caótica, incómoda, con polvo, pero que finalmente resultó en mejorar los servicios que la casa nos puede entregar en función del número de personas que actualmente estamos trabajando en la oficina y desde un punto de vista personal creo que el acceso le da otro aire a la casa.
Además, se incorporaron nuevas líneas de trabajo a las que ya había en la Agencia, junto a nuevos profesionales que han traído nuevas ideas, más frescas y con una visión distinta que ha ayudado a enriquecer la discusión y darle otra mirada a lo que veníamos haciendo, muchas veces sin cuestionarnos. Esto no sólo se ha visto reflejado en el trabajo diario, sino que también me pone muy contento ver como rápidamente fueron acogidos y cómo ellos se integraron a las actividades más cotidianas, pero no menos importantes como son los almuerzos, cumpleaños. Mención aparte fue la pagada de piso, donde más allá de las anécdotas y las sorpresas de Don Vittorio, se pudo ver el estado actual de la Agencia que siempre se ha caracterizado por el ambiente laboral y la unión del equipo.
Ahora nos embarcaremos en otro gran desafío, que tiene que ver con la definición como institución de cómo queremos seguir de aquí al futuro, entendiendo que el sector energía avanza a pasos agigantados en una transición vertiginosa de la cual queremos ser protagonistas y que para cumplir con esto, tenemos que estar todos alineados a los mismos objetivos. Con nuestras diferencias, pero sin perder el horizonte final que nos motiva a trabajar en la Agencia de Sostenibilidad Energética. Una Agencia que es cada vez más reconocida y valorada, que se va abriendo paso como referente a nivel nacional e internacional.
Autor: Sebastián Jure.
